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agosto 14, 2015

Mensaje

Me gustabas tanto y tan a ciegas que no supe qué hacer con eso. Lamento incomodarte, no tienes que responder esto, solo necesitaba decírtelo para liberarme del cuestionamiento permanente sobre por qué soy así. Ahora puedo seguir mi camino. Sé feliz.

(Guardó el mensaje en los borradores, por si algún día se atrevía a enviarlo... por si algún día volvía a necesitar desnudarse)



(2013)

julio 24, 2015

Boceto

Quise dibujarte y no me resultó tan fácil como otras veces... Puede ser que te estés yendo de mis dedos, de mis manos, de mi lápiz, de la frágil memoria que un instante con los ojos cerrados dejó tatuada.

Puede que haya perdido tus proporciones, la forma de tus cejas, las margaritas que se crean en tus mejillas al sonreír, pero no puedo perder ni la intensidad de tus ojos marrones ni la curva infinita de tus pestañas rizadas, aunque lo desee.

junio 25, 2012

Soy el ahora

Soy el ahora, solo ahora
sin nombre ni apellido
ni recuerdos
ni historia
ni espacio ni tiempo
solo ahora

Soy el ahora sin aspiraciones
sin motivos ni razones
ni circunstancias
soy el ahora
sin miedo, pero sin ganas
sin sentido
solo ahora

mayo 17, 2012

Fríos

Hay fríos que no se solucionan con café, fríos que se acumulan, uno sobre otro se van apilando hasta construir una pared


junio 09, 2010

Radiohead - Just

Me regalo en este día una de mis canciones preferidas de Radiohead y rememoro con ella el 26 de marzo del año pasado, la conclusión de un sueño de años frente a mis oídos.




"Don't get my sympathy hanging out the 15th floor
You've changed the locks three times, he still comes reeling through the door
One day I'll get you and teach you how to get to purest hell"


noviembre 18, 2008

Jay quería ser inteligente

Desde pequeña siempre quise saberlo todo, me interesaba por un sinfin de temas diversos y me maravillaba con cada cosa que lograba entender de la vida y del mundo. Quizá ahí surgió mi gran amor por la ciencia y por los libros, ahí fue cuando mi mundo conocido empezó a cifrar sus esperanzas académicas en mí. Terrible error, pienso ahora. Me iba bien, me encantaba estudiar (sigue gustándome hasta el día de hoy, sin embargo las motivaciones infantiles se diluyen cuando uno se comienza a poner viejo de espíritu) y disfrutaba de prácticamente todas las materias que pasaban en el colegio. Todo parecía un mundo gigante, inexplorado por una mente de escasos años que ve con mirada ingenua el conocimiento y pretende empaparse hasta con el más mínimo detalle de aquellos secretos que la vida le ha puesto ante los ojos. ¿Qué pasó en el camino? Tal vez solo se me vinieron las nubes negras encima y pensé que jamás iba a lograr entenderlo todo, y en vez de ser una motivación a la investigación, me convertí en una persona desesperada, desilusionada y nihilista. Ya no tenía sentido buscar los detalles, jamás iba a lograr saber todo lo que quería, jamás iba a lograr ser todo lo inteligente que soñaba. La niña que se tragaba libros desde los 4 años y se maravillaba con el universo se había perdido en un camino duro y rocoso, lleno de decisiones tomadas, quizá muy a la ligera, tal vez demasiado pensadas, con mucho cerebro y con poca alma. Y así esa niña que era la esperanza en el futuro se fue apagando, se volvió rutinaria y perdió el rumbo, ya no quería enfrentar los desafíos, se desdibujaba tras una imagen de superación ficticia y poco creíble. Jay ya no sabía ni siquiera si quería saber. Tal vez solo parecía inteligente, quizá nunca lo fue.

mayo 07, 2008

Le he tomado una especie de pánico a los lápices, casi como a los arácnidos, me cuesta concentrarme, es un esfuerzo enorme dar a luz alguna idea, pasar al papel y las letras lo que pasa por mi mente. Me complica el significante y el significado, sobre todo el significado; se me enredan los pensamientos, las frases, cada palabra se me hace una eternidad, un mundo demasiado complejo como para taxonomizarlo, me suena insuficiente, vano, coagulado, denso.
Tal vez la mente va muy rápido y la mano no alcanza a responder, tal vez el déficit atencional se incrementa en los mese impares y aún más en los días impares. Quizá la música recién recuperada me supera y domina las manos o pensar en quincemil cosas a la vez (por supuesto, la mayoría sin ninguna importancia); la cabeza llena de nubes y la psique llena de vaguedades, los ojos llenos de detalles, infinitos, irreductibles, insondables.

enero 04, 2008

intentando volver a imaginar

  • Comienzo ahora y no sé si esto tenga algún fruto en algún momento, ni siquiera sé si vea la luz, como tantas otras "entradas" que nunca subieron a la superficie de este blog, quedándose sumergidas en las profundidades de lo inconcluso, porque de eso está llena la vida de algunos individuos, de inconclusos, de caminos a medio andar, de letras a medio escribir, de imágenes a medio observar, de lugares a medio conocer, de sonrisas a medio dar.
  • Comienzo ahora y no sé si esto de frutos, porque es algo que me ha faltado en tanto tiempo que puede ser que se haya secado y lo que quede sean solo los vestigios de palabras antiguas y los restos de añejas drogas, como tiza de vieja escuela. Puede ser que la tinta se haya agotado y solo sobrevivan en memorias ebrias y desquiciadas algunos gritos breves, algunos susurros bohemios. No tengo inspiraciones divinas ni dones fantásticos, solo intento volver a imaginar, espero que resulte. Imaginar es creer, creer es crear, crear es ser (en ese juego podríamos pasarnos la vida, y qué es la vida si no imaginar).

noviembre 21, 2007

El Medioevo nunca estuvo de moda

A veces me pongo a pensar que es mejor no pensar tanto. Y sí, parece una contradicción del porte de un buque, pero es cierto, es mejor no pensar, no confiar, no sentir... a veces.
Y es que, por poner un ejemplo, si yo no te amara tanto y no fuera tan fundamental tu existencia para mi tranquilidad, no te extrañaría. Y tal vez si no te extrañara tanto mi vida sería más feliz o más sencilla.
No les digo, gentes, que no sientan, que supriman sus emociones por lo que digo, pero para mí a veces se hace tan insostenible mantenerme con confianza en las personas, porque sin quererlo, tarde o temprano, termino por desilusionarme un poco (o un mucho) y se me caen todas las esperanzas, y se me quiebran todas las ideas y las imágenes dibujadas en los surcos de mi mente.
Yo sé que puede que no sea mala intención de los otros (algunas veces sí), ni maldad (algunas veces sí), pero caen como moscas con raid alguna vez en la desilusión de algún tipo, ya sea porque se van cuando más los necesito, o no cumplen con sus promesas, o con mis expectativas, y es que quizá eso sea lo erróneo y propio del ser humano en cuanto a sus relaciones interpersonales: crearse expectativas del resto.
Yo, como humana, no estoy fuera de eso, también lo hago, también me equivoco y me caigo a cada rato por otorgarle atención a cosas y gentes que no debieran tenerla. He creído en discursos maqueteados y en falacias que escondieron sujetos siniestros, sin embargo hoy digo que es mejor no creer en el viejito pascuero, porque cuando te das cuenta que no es más que un invento de la coca cola se te puede caer el mundo.
Quizá sería más sano no sentir que las personas deben comprometerse como uno lo hace con las cosas, no esperar, no sentarse en la vereda a ver si nos responden las preguntas que nunca hicimos, no esperar las gracias ni las disculpas, no esperar que el chofer de la micro te devuelva el buenos días, no esperar que el flaite no te robe la cartera porque entiende que eres universitario y la poca plata que tienes es para las fotocopias, no esperar que te den bien el vuelto, que te cobren lo que corresponde, que vuelva, que te digan la verdad, que lleguen con abrazos, que te pidan disculpas, que hagan lo que deben, que sean honestos contigo. No esperes ni a caballeros andantes ni a hadas madrinas, el medioevo nunca estuvo de moda.